III · Sacarle partido · Tema 5

La nómina

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La nómina es la obligación que menos perdona. El impuesto sobre ventas es dinero de otro que pasa por tu caja; la nómina es dinero de otro más tu propia aportación más unos plazos que llegan todos los meses, haya ido bien el mes o no. Es además, en casi todos los restaurantes pequeños, aquello a lo que más expuesto está el dueño en persona, que ya es motivo suficiente para entender su forma aunque todas las cifras sean locales.

💰 Cuánto cuesta un empleado

El curso de costo laboral hizo este mismo punto desde el lado de la operación; aquí llega desde el lado fiscal, y los dos coinciden: el sueldo no es el costo.

Encima de la tarifa acordada, en casi todos los sistemas, se apila alguna combinación de aportes patronales, seguros obligatorios, vacaciones que se van generando según se trabajan, y administración. Los nombres y los importes son enteramente locales. La estructura no, y produce en todas partes la misma consecuencia práctica: el número que se usa para decidir si se añade un turno tiene que ser el total y no la tarifa por hora, o todas tus decisiones de horario están mal en la misma dirección.

Calcula tu propio multiplicador una vez, con tu contador, y a partir de ahí úsalo siempre. Convierte la sensación vaga de que el personal es caro en un número que puedes poner al lado de las cifras de aporte del curso de analítica de ventas, y es la única forma de usar los dos cursos juntos con honestidad.

🔀 Empleado o por cuenta propia, y quién lo decide

Esta es la clasificación que da las sorpresas más caras en la hostelería pequeña, y lo más importante de ella es poco intuitivo: normalmente no se elige.

Que alguien sea empleado o trabajador por cuenta propia lo determina el fondo de la relación: quién controla cuándo y cómo se hace el trabajo, quién pone las herramientas, si esa persona puede mandar a otra en su lugar, si trabaja para más gente, quién asume el riesgo. No lo determina lo que diga el acuerdo, ni lo que prefieran las dos partes, ni que te pase una factura.

Y eso importa porque equivocarse suele descubrirse tarde y aplicarse hacia atrás. Alguien tratado como autónomo que resulta que era empleado genera un recálculo de todo el periodo, y de él responde el negocio y no esa persona.

Lo verdaderamente útil es preguntar antes de montar el acuerdo y no después, y preguntar por cómo se trabaja de verdad en vez de por la etiqueta:

  • El cocinero fijo de los fines de semana que lleva dos años haciendo los mismos turnos y se rige por tu cuadrante.
  • El ayudante de cocina al que se le paga en efectivo porque "son solo unas horas".
  • El familiar que viene casi todos los días y cobra cuando hay dinero.
  • El repartidor que contratas tú directamente en vez de a través de una plataforma.

Cada una de esas es una situación normal de restaurante y cada una es una pregunta que vale la pena hacer una vez, con la forma real de trabajar descrita honestamente, exactamente igual que con el arreglo de propinas del tema anterior.

📅 El ritmo que no para

La nómina no tiene una fecha límite sino una cadencia: vuelve cada mes, y muchas veces sus presentaciones y sus pagos también. Esa regularidad es lo que la vuelve peligrosa en un negocio con temporada o con altibajos, porque le da igual que febrero fuera flojo.

Cuatro costumbres, y ninguna es de saber fiscalidad:

  • Trata lo retenido como la cuenta del impuesto sobre ventas. Misma lógica, misma disciplina, e idealmente la misma segunda cuenta. Lo que se retiene de un sueldo nunca fue tuyo.
  • Pon cada fecha de nómina en el calendario de vencimientos del curso de cumplimiento, con la fecha de inicio y no con la de vencimiento, tal y como defendía aquel tema.
  • Guarda las horas según pasan. El curso de turnos ya te hizo hacerlo; es el mismo registro, y reconstruir horas después no es fiable y además es lo que más se acaba discutiendo.
  • Cuadra la nómina con el banco cada mes. Bruto, deducciones, neto pagado, retenido y enviado. Una diferencia que se repite es un error de configuración cometiendo la misma equivocación todos los meses.

🙋 Pagarte a ti

La última pieza es la que más se les tuerce a los dueños, y lleva derecho al tema 1: cómo sacas dinero del negocio lo determina su forma jurídica, y las consecuencias fiscales cambian bastante entre las vías disponibles.

Lo que sí es universal es la disciplina. El dinero del dueño entrando y saliendo tiene que ser transferencias identificables y a propósito, y no una tarjeta que paga el arreglo de la nevera y también unas vacaciones, que es el mismo punto del tema de gastos llegando por el otro lado. Cuando se mezclan, nadie puede saber cuánto ganó el negocio de verdad, y eso estropea la contabilidad de gestión además de la fiscal.

Y un apunte práctico que no cuesta nada: uses la vía que uses, hazlo de forma constante y regular. Un dueño que saca dinero a saltos, en cantidades variables y siempre que la cuenta pinta bien, es también un dueño que no puede saber si el negocio es rentable, porque de lo que va sacando es exactamente del número que está intentando leer.

Responde con tus palabras, JP te da retroalimentación y un puntaje de avance.